A 11 años del primer grito masivo de Ni Una Menos, la violencia machista sigue arrebatándonos vidas cada 36 horas. Esta vez, con la vida de Agostina Madeleine Vega.

Como mujeres feministas, este caso nos interpela y conmueve profundamente. Como trabajadoras judiciales, que representamos el 75% del total del Poder Judicial, nos interpela además desde un lugar que conocemos demasiado bien: el de quienes reciben las denuncias, sostienen guardias, escuchan los relatos de violencia, acompañan a las víctimas y sostienen cotidianamente un sistema que hace años muestra signos evidentes de agotamiento. Por eso conocemos estas falencias desde adentro. No hablamos desde la teoría: hablamos desde la experiencia cotidiana de quienes intentan hacer funcionar un sistema que hace tiempo opera por encima de sus límites.

Desde AGEPJ y desde Judicialas, venimos advirtiendo estas falencias mucho antes de que una tragedia vuelva a exponerlas ante la sociedad. Hace años alzamos la voz para señalar las profundas grietas estructurales que presenta el Poder Judicial en nuestra provincia: la falta de recursos humanos y materiales, la fragmentación de los circuitos institucionales, la falta de diálogo con el resto de los dispositivos estatales encargados de prevenir la violencia de género, la ausencia de una perspectiva de género real en la toma de decisiones y en los altos mandos de dirección y el riesgo de exigir respuestas eficaces a un sistema que funciona permanentemente al borde del colapso.

Más aún, trabajamos de manera activa y constante en iniciativas que invitan al diálogo entre las diversas partes del sistema de justicia. El protocolo contra la violencia laboral y de género, el proyecto por la democratización de las tareas de cuidado dentro del Poder Judicial y la más reciente mesa interinstitucional para mejorar el abordaje judicial de la violencia de género son algunas de las iniciativas que hemos llevado a cabo en los últimos años en torno a esta problemática.

Ante un Poder Judicial que se niega a revisarse y a hacer autocrítica, nosotras alzamos la voz con claridad: el sistema actual pregona una supuesta eficiencia y rapidez que choca contra una realidad cotidiana signada por el desborde, la fragmentación y un financiamiento escaso y mal dirigido, pensado desde arriba sin conocer el trabajo cotidiano ni donde radican las necesidades más urgentes. No hay perspectiva de género posible en instituciones desbordadas y que no escuchan a sus trabajadoras.

Las unidades territoriales (antes Unidades Judiciales) son el primer eslabón del proceso penal. Estas dependencias sufren un constante vaciamiento. Mientras la escala de violencia e inseguridad multiplica la cantidad de denuncias y causas a investigar, los recursos humanos y materiales disminuyen. Existen realidades que son imposibles de ocultar: guardias sostenidas por una sola persona durante toda la madrugada, oficinas sin infraestructura adecuada y equipos que deben responder a situaciones extremas con recursos cada vez más escasos. Bajo estas condiciones, es imposible garantizar simultáneamente la celeridad, la escucha y el acompañamiento que las víctimas necesitan.

Asimismo, las Fiscalías de Instrucción, el Fuero de Familia, el Fuero de Violencia Familiar y Género y el Ministerio Público Fiscal, también conviven con el aumento exponencial de la litigiosidad contando con cada vez menos recursos y con directivas de formas de trabajo propias de otra época, no actualizadas a las necesidades reales de hoy. Así los equipos técnicos y administrativos se ven obligados a priorizar lo urgente de lo urgente, trabajando bajo niveles intolerables de presión, angustia y estrés. El compromiso de los trabajadores y trabajadoras es absoluto, pero es el diseño institucional del abordaje de las violencias de género lo que falla.

Advertimos con profunda preocupación que, ante cada crisis, la decisión institucional es la amenaza de sumarios o represalias contra quienes instruyeron las causas. Se intenta buscar culpables individuales para ocultar las falencias de diseño, presupuesto y gestión del propio Estado; los que hace años venimos denunciando desde adentro. Esta persecución instala un paradigma perverso y dañino: el de «trabajar para cubrirse». Un trabajador o trabajadora judicial que ejerce sus tareas con miedo a ser el chivo expiatorio de una resolución sumarial no puede concentrarse en lo importante, que es brindar un servicio humano y eficiente a la comunidad. Las fallas de coordinación, la fragmentación entre fueros y los circuitos burocráticos que revictimizan a quienes buscan ayuda son responsabilidad política de quienes diseñan las estructuras, no de quienes las sostienen con su salud y su esfuerzo.

La verdadera prevención no empieza con la persecución penal

Frente a cada femicidio consumado suele instalarse la idea de que la responsabilidad exclusiva recae sobre el Poder Judicial. Sin embargo, esa mirada parte de un error de diagnóstico que impide discutir soluciones reales. El sistema judicial, y especialmente el derecho penal, no están diseñados primordialmente para prevenir delitos, sino para intervenir cuando los hechos ya ocurrieron o cuando existen situaciones concretas que son puestas en su conocimiento. Las fiscalías investigan conductas y persiguen responsabilidades una vez producida la vulneración de derechos; no pueden sustituir las políticas públicas de prevención ni convertirse en la única barrera frente a la violencia de género.

Si verdaderamente queremos evitar nuevos femicidios, el foco debe estar puesto en las falencias del Estado en su conjunto. La prevención requiere inversión sostenida en políticas públicas específicas, fortalecimiento de las áreas de género, equipos interdisciplinarios, programas de acompañamiento y dispositivos territoriales capaces de detectar tempranamente situaciones de riesgo. Escuelas, centros de salud, clubes, espacios comunitarios, municipios y organismos especializados deben contar con recursos y herramientas para actuar cuando las primeras señales de alarma aparecen. El Poder Judicial tiene la obligación de mejorar sus respuestas, optimizar sus diseños institucionales y articular acciones con el resto de los organismos estatales, pero seguir señalándolo como único responsable no evitará ningún otro femicidio. Por el contrario, desvía la atención de las transformaciones estructurales que resultan indispensables para prevenir la violencia antes de que sea demasiado tarde.

Desde Judicialas estamos convencidas de que con el diagnóstico no basta; por eso, las políticas de género e interinstitucionales son y seguirán siendo la prioridad de nuestro trabajo colectivo: hemos impulsado y convocado de manera proactiva a Mesas de Articulación Interinstitucional para mejorar el abordaje de la violencia de género en el Poder Judicial. Sentamos en la misma mesa a representantes de Unidades Judiciales, Fiscalías, Defensorías, Equipos Técnicos, Cámaras del Crimen, el Polo de la Mujer y el Fuero de Familia y Violencia Familiar y Género. Estamos identificando dónde fallan los circuitos porque somos quienes los operamos y hemos propuesto de manera constante canales de coordinación para terminar con la fragmentación de los fueros y la burocracia que revictimiza.

Sin embargo, para que estos cambios se consoliden, el Poder Judicial debe cambiar muchas cosas: primero asumir que la perspectiva de género no se agota en el cumplimiento formal de la formación obligatoria (Ley Micaela) y que es inaudito que el diseño de la persecución penal esté a cargo exclusivamente de varones, lo cual quedó en evidencia en la conferencia de prensa en el marco del femicidio de Agostina: no puede discutirse la violencia contra las mujeres sin mujeres participando de las decisiones. Con los últimos movimientos institucionales, la Fiscalía General de la Provincia de Córdoba quedó en manos de cinco varones y eso es una decisión política por parte del Estado provincial. Solo desde AGEPJ nos posicionamos en contra, no escuchamos a ningún medio de comunicación hacerse eco de este reclamo. Se necesitan políticas profundas que dejen de ver la temática como una cuestión accesoria y la asuman como el norte de una reforma integral.

En segundo lugar, hay que asumir las fallas graves que existen en la comunicación entre la justicia y la sociedad. La falta de empatía, de lenguaje claro, de un diálogo eficaz y sincero, solo demuestra la enorme distancia que hay entre quienes resuelven los conflictos y quienes los viven y transitan. Se tiene que abordar urgentemente la soberbia judicial a la que nos tienen acostumbrados muchos de los magistrados, todo lo cual quedó reflejado en las palabras – a nuestro entender – desafortunadas del fiscal Garzón. Los sumariantes, los instructores de la causa, los cuerpos operativos en conjunto, trabajaron comprometidamente para esclarecer lo sucedido, pero nada de eso se vio reflejado en la comunicación institucional, donde pareció que se olvidaron que lo que estaban informando a la comunidad era la muerte de una joven de 14 años.

Si el Poder Judicial – y el Estado en su conjunto – no analiza, escucha y resuelve de raíz las deficiencias del sistema, la estructura seguirá colapsando.

Este 3J, las judiciales de Córdoba reafirmamos nuestro compromiso con la sociedad y con las víctimas de violencia. Exigimos que el Estado en su totalidad asuma su responsabilidad institucional: necesitamos políticas integrales para erradicar la violencia de género, recursos humanos y materiales para sostenerlas y condiciones de trabajo dignas para cada trabajador y trabajadora de la justicia.

Las advertencias existieron. Las venimos denunciando desde hace años.

Es tiempo de que el Poder Judicial y el Estado escuchen a quienes trabajan dentro de él.

Ni una menos. Ni un femicidio más.

 

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La reciente resolución dictada en el marco de los sumarios administrativos concluyó con la responsabilidad de la defensora de familia del 1° Turno de Córdoba Capital por hechos de violencia laboral ejercidos contra integrantes de su equipo de trabajo. A la magistrada se le aplicó una sanción de 50 jus y, además, se le formularon recomendaciones específicas vinculadas al trato hacia el personal y al deber de no discriminación respecto de las personas que concurren a la dependencia.

La denuncia había sido presentada en octubre de 2023 por AGEPJ, a partir de los malos tratos denunciados por empleadas y prosecretarias de la defensoría, conductas que —según se informó oportunamente— se venían repitiendo desde hacía varios años. Desde la organización sindical se advirtió entonces que la situación era de conocimiento público dentro del fuero y que la oficina de Recursos Humanos no podía permanecer ajena a un cuadro de estas características, especialmente ante la existencia de innumerables pedidos de traslado presentados en la última década, varios de ellos con referencia expresa a los episodios de maltrato padecidos.

Entre las prácticas denunciadas se señalaron descalificaciones permanentes hacia el trabajo del equipo, cuestionamientos a las capacidades de las trabajadoras y los trabajadores, expresiones tales como que “se dediquen a otra cosa”, que eran “unos inútiles” o que “no servían para nada”. También se indicó que la magistrada no brindaba explicaciones suficientes sobre el trabajo a su cargo, no estudiaba con la debida profundidad las causas antes de las audiencias y, cuando algo no salía como esperaba, las represalias recaían sobre la empleada que había gestionado el expediente.

La resolución también da cuenta de expresiones discriminatorias dirigidas a personas patrocinadas por la defensoría, a quienes la magistrada habría calificado con términos como “gordas”, “vagas” o “negras”, conductas que refuerzan la gravedad institucional del caso y que fueron expresamente reprochadas en el pronunciamiento.

Más allá del caso concreto, el fallo vuelve a exponer un flagelo persistente dentro del Poder Judicial: la violencia laboral ejercida por magistrados y magistradas sobre trabajadoras y trabajadores, muchas veces amparada en jerarquías verticalistas, prácticas naturalizadas y una idea de impunidad que no puede seguir siendo tolerada. No se trata de hechos aislados ni de “mal carácter”. Se trata de violencia en el ámbito laboral, con efectos concretos sobre la salud, la dignidad y el desempeño cotidiano de quienes sostienen el funcionamiento real del servicio de justicia.

Por eso, este pronunciamiento debe leerse también como una señal institucional. El Poder Judicial – con todas las áreas que lo componen – no puede seguir mirando para otro lado frente a situaciones de este tipo. Resulta indispensable reforzar los mecanismos de prevención, intervención y control, revisar cómo se actúa ante las alertas tempranas y avanzar en herramientas efectivas para detectar y frenar estas conductas antes de que se consoliden durante años. La salud mental, el modo en que se ejerce la función y la aptitud real para conducir equipos de trabajo no pueden quedar fuera del debate.

En ese marco, continúa la expectativa por la resolución de otros dos casos graves de violencia laboral que siguen pendientes, entre ellos los vinculados a la fiscal de Bell Ville, Isabel Reyna y al vocal de cámara de Cruz del Eje, Javier Rojo. La demora en la resolución de estos expedientes sólo profundiza una sensación ya conocida por quienes trabajan dentro del sistema: cuando no hay respuestas claras, la violencia se expande.

El Poder Judicial debe asumir con seriedad esta problemática y adoptar todas las medidas ejemplificadoras que resulten necesarias para erradicar la violencia laboral y de género en su propio interior. Hace falta decisión institucional, control real y una convicción básica: ningún cargo habilita a humillar, discriminar ni maltratar a quienes trabajan todos los días para sostener el servicio de justicia.

El lunes 16, desde la Asociación Gremial de Empleados del Poder Judicial (AGEPJ), llevamos adelante la segunda reunión de la Mesa interinstitucional sobre el abordaje de la violencia de género en el ámbito judicial.

El espacio contó con la participación de Equipos Técnicos, Cámaras del Crimen, Unidades Judiciales, el Polo de la Mujer y el Fuero de Familia, con el objetivo de analizar de manera integral la respuesta del Poder Judicial frente a estas problemáticas.

La iniciativa busca avanzar en definiciones concretas para mejorar la intervención institucional, pero desde la mirada de las y los trabajadores y actores relevantes del sistema judicial que incide en el tratamiento de la violencia de género en el Poder Judicial de Córdoba. Entre los principales ejes de trabajo se destacan:
• Identificar en qué momentos del proceso se pierde la articulación entre los fueros Penal, de Violencia Familiar y de Familia.
• Determinar qué actores deben intervenir en cada punto crítico y de qué manera.
• Construir acuerdos operativos reales, que incluyan protocolos escritos, referentes de enlace y criterios de actuación compartidos.
• Incorporar la perspectiva de los nuevos actores que participaron en esta segunda instancia.

Al igual que en la primera reunión realizada en diciembre de 2025, se reiteraron diagnósticos preocupantes sobre el funcionamiento del sistema:
• Fragmentación entre fueros.
• Saturación del sistema judicial.
• Falta de circulación de la información.
• Sobrecarga laboral en las y los trabajadores.
• Circuitos institucionales que generan revictimización en quienes buscan ayuda.

Desde AGEPJ se avanzará en la elaboración de un informe diagnóstico que incluirá propuestas concretas, el cual será presentado ante el TSJ.

Entre las principales líneas de trabajo que se impulsarán se encuentran: mejora en la coordinación interinstitucional en una misma causa, fortalecimiento y unificación de protocolos de actuación, reordenamiento de competencias entre fueros, mejora en el acceso a la información trascendente para quienes deben intervenir en un caso para lograr un buen seguimiento y abordaje integral de los casos, espacios privados de atención y escucha a la víctima en Unidades Judiciales, entre otras.

Esta mesa constituye un paso clave para construir respuestas más eficientes, coordinadas y con perspectiva de derechos, que mejoren tanto la atención a las víctimas como las condiciones laborales de quienes intervienen en estos procesos.

En el marco de los 16 Días de Activismo contra la Violencia de Género, y dando continuidad al compromiso que venimos sosteniendo como sindicato, AGEPJ reunió ayer a representantes de las principales áreas del Poder Judicial y de la sociedad civil para comenzar un trabajo conjunto orientado a ordenar, articular y mejorar la respuesta institucional frente a las violencias.

El objetivo del encuentro fue escuchar a cada oficina, identificar los problemas cotidianos que afectan el funcionamiento del sistema y comenzar a delinear alternativas y soluciones concretas que permitan una intervención más ágil, coherente y efectiva. En esta primera instancia participaron representantes de Unidades Judiciales, Fiscalías de Instrucción, Fiscalía Especializada en Violencia Familiar, Defensoría de Víctimas, Defensoría de Violencia Familiar, Tribunal de Gestión Asociada de Violencia Familiar, abogadas litigantes, Fundaciones dedicadas al acompañamiento y asesoramiento de víctimas. La diversidad de miradas permitió un diagnóstico amplio y realista sobre los obstáculos que enfrenta hoy el sistema.

Un diagnóstico compartido: fragmentación, sobrecarga y falta de coordinación

Entre los principales puntos señalados por las participantes, surgió con claridad que la fragmentación entre fueros es uno de los problemas más graves que atraviesa el abordaje judicial. La falta de articulación efectiva entre el Fuero Penal, el Fuero de Violencia Familiar y el Fuero de Familia genera dilaciones, contradicciones y un circuito innecesariamente largo para las víctimas.

También se destacó:

  • La sobrecarga de trabajo y las expectativas desmedidas que recaen sobre las Defensorías. 
  • Las diferencias en el acceso a la información, que dificultan una intervención coherente y oportuna. 
  • La falta de coordinación entre Defensas que representan a una misma víctima. 
  • La multiplicidad de causas dentro de un mismo grupo familiar, y los problemas de acumulación que esto genera. 
  • La saturación generalizada del sistema y el consecuente desgaste institucional y económico. 

Todos estos factores impactan directamente en la calidad de la respuesta judicial y en la protección efectiva que el Estado debe garantizar.

Una agenda de trabajo que recién comienza

AGEPJ impulsó esta mesa con un objetivo claro: construir un diagnóstico acabado sobre los problemas y errores que se repiten en el abordaje judicial de las denuncias de violencia de género, anticiparlos, prevenirlos y, finalmente, elevar una propuesta integral de reforma del diseño institucional.

La intención es dar continuidad al espacio, ampliarlo a más actores y organismos que intervienen, directa o indirectamente, en los procesos vinculados a violencia. Queremos un sistema que trabaje con información integrada, criterios comunes y herramientas tecnológicas que permitan sistematizar causas, evaluar riesgos y priorizar intervenciones.

Este es un paso inicial, pero firme. Desde AGEPJ seguimos impulsando un Poder Judicial más coordinado, más eficiente y más humano, a la altura de la complejidad y la urgencia que atraviesan quienes buscan protección frente a la violencia.

#PorUnaJusticiaConPerspectivaDeGénero

#LaJusticiaEsConNosotras

DÍA INTERNACIONAL POR LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES – 25 de Noviembre 2025

Desde Judicialas AGEPJ reafirmamos nuestro compromiso para transformar la respuesta del Poder Judicial frente a las violencias. Somos quienes cada día sostenemos la prevención, el acompañamiento y la intervención ante las violencias de género. Y también, muchas veces, quienes las vivimos.

Por eso impulsamos mesas de trabajo intersectoriales para revisar prácticas, detectar obstáculos y construir políticas reales de prevención y actuación. La transformación del Poder Judicial empieza por adentro, reconociendo la experiencia de quienes lo sostenemos todos los días.

 

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Desde la Asociación Gremial de Empleados del Poder Judicial de Córdoba manifestamos nuestra honda preocupación por el doble femicidio ocurrido el pasado sábado en la ciudad de Córdoba, del que fueron víctimas Luna Giardina y su madre Mariel Zamudio y por el cual se encuentra imputado Pablo Laurta, ex pareja de Luna.

A su vez manifestamos nuestro profundo repudio hacia la persistencia de discursos de odio hacia los avances en los derechos de la mujer, del respeto hacia las diversidades y de todas las leyes que muy trabajosamente se han logrado en ese ámbito.

En efecto, lamentamos seguir viendo cómo crece el número de este tipo de delitos, que atacan los derechos fundamentales de las mujeres en un contexto donde los discursos de odio se han vuelto a instalar nada más y nada menos que desde la voz oficial.  Es así que el propio presidente de la nación ha manifestado que los derechos de las mujeres y de las personas LGTBIQ+ “son un cáncer que hay que extirpar”, ignorando las desigualdades estructurales que existen en nuestra sociedad y la urgente necesidad de continuar con el impulso de políticas concretas para erradicar esta desigualdad con el objetivo de lograr sociedades más justas, igualitarias y libres de violencia.

No es un dato menor que el imputado por el doble femicidio sea referente de una agrupación que promueve discursos de odio contra la lucha de las mujeres por la igualdad de género, discursos que intentan instalar un manto de sospecha sobre las denuncias presentadas por violencia de género y de esta manera, hacer retroceder varias décadas de derechos ganados gracias a la lucha colectiva de gran parte de la sociedad argentina.

No hay más tiempo para la indiferencia ni para las respuestas tibias: LA VIOLENCIA MACHISTA MATA Y CADA SILENCIO LA PERPETUA. Por lo tanto, como organización sindical comprometida con la lucha y el respeto por los derechos humanos, REAFIRMAMOS NUESTRA TAREA INDECLINABLE DE VISIBILIZAR LAS DESIGUALDADES Y LUCHAR CONTRA TODAS LAS FORMAS DE VIOLENCIA. Hoy el dolor nos atraviesa, pero no nos inmoviliza. Llevamos sus nombres en la voz y en la lucha cotidiana por una vida libre de violencias.

En continuidad con la campaña que ya se está desarrollando en otras dependencias del Poder Judicial el Secretario Gremial Adrián Valán, junto a la delegada del fuero civil Laura Bogione y otros compañeros explicaron hoy en tribunales I el Protocolo y abordaron preocupaciones de las y los trabajadores. El ciclo continuará la próxima semana en otras oficinas.

AGEPJ puso en marcha este miércoles reuniones por oficinas en tribunales I, con el objetivo de difundir la herramienta del protocolo contra la violencia laboral link al texto legal y de género (conseguida con lucha, propuestas y organización gremial) embeber nota del protocolo e informar cómo funciona su órgano de aplicación.

Estos encuentros con trabajadoras y trabajadores judiciales se desarrollaron en las Oficinas de Procesos Sucesorios de Tribunales I, donde un equipo de AGEPJ (integrado por el Secretario Gremial, Adrián Valan; la Delegada del Fuero Civil, Laura Boggione; el Secretario de Previsión, Daniel Ceballos; y el Secretario de Prensa, Martín Méndez) explicó de qué se trata el Protocolo, las definiciones de violencia del texto legal, cómo se debe actuar ante esas situaciones y cuál es el rol y el funcionamiento del Órgano de Aplicación que garantiza a todas y todos los trabajadores un espacio seguro y confidencial para realizar consultas y denuncias.

Además, se abordaron otras preocupaciones manifestadas por las y los compañeros, como la duración de la jornada laboral y la situación de nombramientos irregulares de funcionarios/as, reafirmando el compromiso del gremio en la defensa de la jornada y del sistema de concursos para el acceso al empleo en tribunales y los cargos del funcionariado.

El gremio de judiciales de Córdoba presentó a la Fiscal General Adjunta Betina Croppi el Proyecto “Lactancia y Nocturnidad” para garantizar derechos de cuidado en el ámbito judicial.

Desde la Asociación Gremial de Empleados del Poder Judicial de Córdoba (AGEPJ) seguimos trabajando para conquistar condiciones laborales más justas y equitativas. En esta oportunidad, presentamos el proyecto “Lactancia y Nocturnidad”, que busca dar respuesta a una problemática concreta que enfrentan muchas trabajadoras judiciales: la dificultad de compatibilizar la lactancia con los turnos nocturnos. Este proyecto es una derivación de un proyecto general presentado por AGEPJ el 8 de marzo del 2024 al TSJ que ya contemplaba alguna de estas cuestiones, en torno a la democratización de las tareas de cuidado hacia adentro del Poder Judicial. 

Foto de Archivo » La propuesta de AGEPJ de lactarios móviles para unidades judiciales fue puesta en práctica por el MPF»

Agostina Noccioli, Secretaria Adjunta de AGEPJ  explicó que “Este proyecto no solo busca cuidar la salud integral de las trabajadoras, sino también avanzar hacia una mayor equidad en la distribución de los cuidados y un fortalecimiento institucional que reconozca y garantice los derechos de cuidado en el Poder Judicial. Desde AGEPJ reafirmamos que ninguna trabajadora debe elegir entre amamantar y sostener su empleo y sostenemos, tal como lo ha establecido la CIDH en la Opinión consultiva 31/2025, que la responsabilidad en el ejercicio del cuidado no es individual sino también una responsabilidad institucional y colectiva.”

 

 

Hoy el régimen laboral judicial cordobés no contempla medidas específicas para esta situación, lo que genera riesgos para la salud, para la continuidad laboral y para la igualdad de oportunidades de las personas gestantes y lactantes. Frente a ello, AGEPJ pone sobre la mesa un proyecto que incorpora perspectiva de género y derechos de cuidado, reconociendo que el Poder Judicial debe garantizar entornos laborales respetuosos y saludables.

Principales propuestas del proyecto

🔹 Régimen especial para trabajadoras lactantes en turnos nocturnos

  • Posibilidad de reasignación temporal a turnos diurnos o mixtos, sin pérdida salarial ni afectación de la carrera.
  • Extensión del período de lactancia en casos de partos múltiples, prematuros o necesidades especiales.
  • Organización en duplas para los turnos de fin de semana, garantizando tiempo para la extracción sin dejar desatendida la oficina.
  • Reconocimiento institucional a los equipos que acompañen la cobertura de reemplazos.

🔹 Adaptación del derecho a lactancia en condiciones de nocturnidad

  • Modificación del R.A.L para habilitar la suspensión, modificación o reprogramación de la jornada nocturna por motivos de lactancia hasta los 12 meses del o la lactante.
  • Difusión y garantía efectiva de los lactarios móviles y no móviles disponibles.

🔹 Protección de la salud psico-emocional en el postparto nocturno

  • Protocolo de acompañamiento de las personas que se reincorporen de la lactancia para contención psico-social y la prevención de violencias y abuso de poder.
  • Guía institucional para las jefaturas del Poder Judicial, con criterios claros y objetivos que prevengan prácticas discriminatorias.

🔹 Principio de interpretación con perspectiva de género

  • Ajustes razonables (organización de los espacios, tiempos, tareas) en línea con tratados internacionales (CEDAW, OIT).
  • Respeto al interés superior del niño/a, a la equidad de género y a la corresponsabilidad en los cuidados.

 

El pasado martes 12 de agosto se concretó una reunión institucional entre integrantes de AGEPJ y el equipo interdisciplinario responsable del abordaje y prevención de la violencia laboral y de género en el Poder Judicial. Esta oficina, contemplada en el Protocolo de Violencia Laboral y de Género del Poder Judicial de Córdoba, es el resultado de un largo proceso impulsado por nuestro sindicato. 

Por parte de AGEPJ participó la Secretaria Adjunta Agostina Noccioli; La Secretaria de Capacitación Daniela Bergesio; la Secretaria de Organización Lucia Bonafe, la Pro secretaria de Prensa y difusión Gabriela Arribillaga y la Pro Secretaria Administrativa María Jose Braseras.

En la reunión se compartieron apreciaciones sobre las distintas expresiones de violencia laboral y de género presentes en el Poder Judicial. Se abordó también la trayectoria del gremio acompañando esta temática que significó la aprobación y puesta en marcha del protocolo de Violencia. Además se realizó un diagnóstico actual y se transmitieron las inquietudes que se expresaron desde el cuerpo de delegados/as de capital que se desarrolló la semana pasada. En dicho plenario se manifestó la preocupación por diversas situaciones de maltrato y violencia laboral especialmente en el Fuero Civil y Laboral. Este conjunto de situaciones fueron planteadas ante las referentes del equipo interdisciplinario.

Por otra parte, durante el encuentro se acordó la necesidad de realizar campañas de visibilización sobre la temática.
Desde AGEPJ celebramos nuevamente la puesta en marcha de esta oficina, encargada de aplicar el protocolo de violencia laboral y de género en el Poder Judicial. Además destacamos que el equipo ha sido designado siguiendo las pautas establecidas en el protocolo: mediante concurso público, antecedentes y órden de mérito. Reafirmamos nuestro compromiso en continuar abordando cada uno de los casos de violencia laboral y de género que se susciten en el marco del trabajo porque estamos convencidos y convencidas que sólo en espacios de trabajo armoniosos se puede desarrollar de una mejor manera nuestras tareas y así brindar un mejor servicio de justicia para toda la ciudadanía.

 

Después de años de lucha sostenida, desde AGEPJ informamos que comenzó a funcionar el Equipo Interdisciplinario de Prevención y Actuación en Violencia Laboral y/o de Género en la modalidad laboral, previsto por el Protocolo aprobado mediante Ac. 1706 del TSJ en 2021.

Esta Oficina, contemplada en el Protocolo de Violencia Laboral y de Género del Poder Judicial de Córdoba, es el resultado de un largo proceso impulsado por nuestro sindicato. Como ocurre con muchos avances en el ámbito judicial, la implementación de este derecho llevó demasiado tiempo, resistencia y trabajo gremial constante.

En 2019, en el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, desde AGEPJ —a través del espacio “Judiciales”— presentamos al TSJ un Proyecto de Protocolo de Violencia Laboral en el Poder Judicial
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Inicialmente, el TSJ negó la existencia del problema. Sin embargo, tras la presentación de graves denuncias por parte de AGEPJ, se solicitó a la UNC una encuesta diagnóstica que reveló datos contundentes sobre la necesidad de abordar la violencia laboral en el Poder Judicial.
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A partir de esos resultados, se conformó una Comisión Asesora —de la cual AGEPJ formó parte— para redactar el Protocolo. Ese trabajo tomó como base el proyecto presentado por nuestro gremio en 2019.
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Pese al contexto de pandemia, en mayo de 2021, la Comisión presentó el proyecto, que fue aprobado por el TSJ en agosto de ese año mediante la Acordada N.º 1706.
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Sin embargo, la primera puesta en marcha del Equipo Interdisciplinario incumplió los principios del propio Protocolo, ya que no se garantizó la selección de personal externo al Poder Judicial, comprometiendo la imparcialidad. Esto obligó a AGEPJ a exigir la suspensión del Protocolo en 2022.
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Desde entonces, insistimos en la necesidad de convocar a concursos públicos para cubrir los cargos del Equipo Interdisciplinario. Presentamos una solicitud conjunta con la Asociación de Magistrados y Magistradas de Córdoba para avanzar en este punto.
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Durante todo el 2023, participamos activamente del proceso de concurso, tanto en la elaboración del examen como en las entrevistas.

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Pese a que el orden de mérito definitivo se publicó a inicios de 2024, hubo que esperar más de un año —Con nuevas denuncias presentadas en ese tiempo — para que el TSJ avanzara en las designaciones y habilitara efectivamente el funcionamiento de la Oficina. En ese mismo período, paradójicamente, se impuso una capacitación obligatoria sobre el Protocolo para todo el personal judicial, mostrando que los plazos son rígidos para las y los empleados, pero laxos para el Poder Judicial como institución.

Recién en 2025 se concretaron las designaciones de las tres integrantes del Equipo Interdisciplinario, quienes ya cuentan con oficina y medios de contacto:

📍 Ubicación: Subsuelo, Tribunales I (acceso por Duarte Quirós)
📞 Teléfono: 4481000 int. 10901
📧 Correo: protocoloVLG@justiciacordoba.gob.ar

Desde AGEPJ conocemos el terreno en el que damos esta pelea: un poder del Estado poco permeable a los cambios estructurales o modificaciones lógicas culturales arraigadas, aferrado a lo jerárquico y con poca predisposición a ser controlado desde afuera. También sabemos que ninguna lucha se gana de una sola vez y para siempre, por eso celebramos esta instancia y seguiremos ejerciendo nuestro rol de vigilancia y propuesta, exigiendo que el Protocolo funcione como debe funcionar.

Invitamos a toda la comunidad judicial a utilizar esta herramienta. Si sufriste, sufrís o presenciaste situaciones de violencia laboral o de género, no estás sola, no estás solo. La Oficina ya está en funcionamiento: usémosla.